Artículo

UN DRAMA EVITABLE

Desde que se eliminara a Muamar El Gadafi en 2011, Libia se ha vuelto un país fallido, que anida buitres, terroristas y esclavistas. Desde sus costas, parten cada día decenas de personas inmigrantes, que se lanzan de forma desesperada en el Mediterráneo, hacia Europa, o cualquier otra parte, menos África. Las mafias campan por sus anchas, avaladas por las autoridades y/o funcionarios de uno y otro lado del mar que se ha convertido en la mayor fosa común del siglo XXI. África se desangra de su fuerza vital, la juventud, igual que ocurriera entre los siglos XVI y XIX durante el ignominioso comercio transatlántico de jóvenes africanos capturados y vendidos para convertirles en esclavos; el mundo capitalista se frota las manos y recoge los frutos de sus semillas; la llamada comunidad internacional calla; mientras los principales beneficiarios organizan estériles cumbres ad-hoc, proponiendo seudo – soluciones que ellos mismos saben que no son realistas ni por asomo. Pero el “papel” se ha cumplido, ante un mundo que prefiere mirar hacia otro lado.

Pues bien, nosotros en ÁFRICA ACTIVA, no queremos mirar hacia otro lado, ni adherir a, o seguir insistiendo en soluciones que han demostrado su fracaso.

Si miramos la concesión de visados a ciudadanos africanos sudsaharianos, en comparación con ciudadanos de otras partes del mundo (Rusia, Ukrania, Latinoamérica, etc. Cifras de las distintas cancillerías de la Unión Europea, y especialmente del Ministerios de Exteriores de España), es difícil no pensar que esa concesión sea discrecional, alejada de criterios objetivos de legalidad establecidos por los mismos países. Más aún, cuando sabemos que en esos países, hay personas a las que se les ha dado visados, tras pagar un precio prefijado de 7.500 €: otra mafia que se organiza a costa de la población africana.

Erradicar la actividad de las mafias en esta situación, es muy simple: que se dé el visado a aquellas personas que cumplen con los requisitos legales, y no se introduzca criterios discrecionales ni prejuiciables como que “no se acredita que no se va a quedar en el espacio Schengen”. Al mismo tiempo, se evita miles de muertos en el desierto del Sáhara y en el Mediterráneo. Se da la paradoja de que las mafias, tanto del transporte en el Mediterráneo en embarcaciones precarias, o de tránsito en el desierto, como en los Consulados europeos en África Sudsahariana, llegan a cobrar más dinero del legalmente exigible a un/a ciudadano/a de un tercer país, para obtener un visado de 3 meses. La U.E. será tan creíble en su determinación por acabar con la inmigración ilegal, en cuanto que trate a los/as africanos/as igual que a cualquier otro ciudadano, ya sea ruso, ukranio o latinoamericano, para la obtención del visado.

De un tiempo hacia acá, hemos observado que las cancillerías europeas en África Negra les han denegado visados incluso a hombres y mujeres de negocios africanos/as que habían viajado varias veces a Europa, y regresado a sus países de residencia. A aquellos y aquellas que cumplen con TODOS LOS REQUISITOS, pero “NO HAN PASADO POR CAJA”, también les son denegados los visados de forma sistemática. ¿Alguien nos puede explicar por qué ocurre esto?

Nos preguntarán si tenemos pruebas de lo que afirmamos; les diremos que conocemos a gente que ha obtenido visado para España o Francia mediante el pago de 5.000.000 de Francos CFA. Las autoridades, no obstante, tienen la obligación de investigarlo y ponerle fin.

Si se dieran facilidades en la obtención de los visados, jamás las migraciones serían consideradas como “problema”; más bien estarían insertadas en la simple pulsión humana de moverse de un lado a otro, recogida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como libertad de movimiento y de establecerse donde se quiera. El mundo saldría beneficiado, ya que habría un intercambio continuo de flujos dinerales más controlables.

Y si entráramos a considerar las medidas de integración de las personas migrantes en España en situación irregular, nos daríamos cuenta de que le cuestan más al país que le benefician. Por la simple regularización de su situación con el permiso de residencia, por ejemplo, o de trabajo por un tiempo determinado, la Seguridad Social ingresaría más dinero, y podríamos hablar de la sostenibilidad de las pensiones y de la demografía con otros términos y parámetros.

Estamos a su disposición para ayudar a implementar estas dos propuestas que les hacemos, desde la reflexión y la experiencia sobre el terreno de nuestros usuarios.

Simon Nong, Presidente en funciones