Artículo
El Español como Idioma Estratégico en las Relaciones entre España y África Central
Simon Nong Ngo Bisseni[1]
Presidente de África Activa y Vocal de la Mesa África del III Plan África del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, España
El idioma como elemento fundamental de comunicación entre personas y comunidades está cobrando una relevancia inusual en la comunicación entre Estados. Lejos quedan los tiempos donde el idioma diplomático por antonomasia era el francés; ahora, la nueva diplomacia busca un código común para generar complicidad, conocimiento e intereses mutuos, derribar barreras, prejuicios entre los comunicantes y lo que arrastran consigo como cultura, estanca cuando no atrincherada, y a menudo anquilosada. Con acierto alguien dijo que lo que no se comunica no existe en común entre las personas, situando y dejando a cada uno de los interlocutores en su trinchera, con todos sus “a priori”; en otras palabras, perdiendo la oportunidad de añadir riqueza, experiencias y conocimientos a su existencia: una especie de cerrazón al aprendizaje que es, en definitiva apertura y loa a la vida.
África francófona en general, y Central en particular, han mostrado lo que son y lo que pueden llegar a ser después de varias décadas de “tutela-colonización” francesa (y nada presagia un resultado distinto a la realidad actual, sino todo lo contrario; pero eso sí, con un deterioro cada vez más profundo que preludia la catástrofe): entre las diez economías africanas más avanzadas, ninguna pertenece a un país francófono. Seguir transitando por el mismo camino no debería formar parte de las opciones para los pueblos africanos.
España es la cuarta economía de la zona euro, tanto en población como en PIB y la decimocuarta del mundo, y tiene un bagaje histórico muy desconocido, cuando no, mal conocido en esta parte de África. Lo mismo le pasa a España, que desconoce, cuando no conoce mal, África, en su conjunto como continente pegado a ella, y a muchos de sus países de manera individual. La estrategia de España de convertir el español en un idioma científico y tecnológico, tiene que mirar más allá de los países que tradicionalmente tienen al español como lengua oficial.
Solo dos datos para los africanos no hispanohablantes, el español es la segunda lengua materna en el mundo después del chino mandarín[2]; España es el segundo país del mundo con más kilómetros de vías de alta velocidad detrás de China, y el tercero en el despliegue de fibra óptica después de Corea del Sur y Japón[3]. Y otros dos datos para los españoles: España es muy querida en Áfricas donde se habla francés e inglés; y África es el presente y el futuro para la humanidad, y el continente que menos puede depender de los demás para sobrevivir al estrés de materias primas. Para la persona que nos lee, la Unión Africana ha adoptado el español como uno de sus idiomas oficiales.
Camerún, con su joven y pujante población, tiene la economía locomotora del África Central, y se abre estratégicamente al África Occidental, tan diversa como dinámica y de gran interés para un país como España. No en vano su embajada en Yaundé es sede de otros dos países de la sub-región: el Chad y la República Centroafricana.
Cuando era estudiante de la Escuela Normal Superior (ENS) de Yaundé, allá por 1986, para profesor de español, fui elegido secretario general de la asociación “La Peña”, que aglutinaba a los estudiantes de español de la ENS. Recuerdo que, en una reunión celebrada en la Embajada de España en Yaundé, le planteamos al encargado cultural la creación del Instituto Cervantes, similar al Instituto Goethe del que ya en aquel entonces gozaban nuestros colegas de alemán. No lo logramos, porque no existía ni en España aún semejante organismo. Los estudiantes y profesores de español que nos precedieron y los de después intentaron cosas similares con la Embajada española, sin conseguirlo. Hoy por primera vez, la Asociación de Profesores de Español de Aquí y Allá (PEA2) ha logrado lo que muchos soñamos y anhelamos conseguir. No puedo más que alegrarme, congratularme y estar muy agradecido porque me hayan invitado a participar en la coordinación de sus actividades desde España, y sobre todo expresar mi profunda gratitud por invitarme a estampar mis palabras en esta primera edición de parte de las Actas del I Congreso de Hispanistas Cameruneses.
El propósito de mis palabras es, partiendo desde mi posición de espectador y al mismo tiempo actor de alguna manera de las dos realidades, ir lanzando píldoras sobre cómo el idioma español puede – y le interesaría – convertirse en un instrumento catalizador de conocimiento mutuo entre África Central y España más allá de Guinea Ecuatorial, y abrir nuevos caminos de una fecundidad insospechada para las partes. No es un acercamiento exhaustivo; pero quiere significar una introducción a metas que gobiernos y actores de la sociedad civil sentados en distintos Mesas de diálogo de distintas índoles acerca de la nueva política exterior de España con África al sur del Sahara quisiera o puede llegar a conseguir desde un común denominador: el idioma español.
El idioma español ensancha y engrandece España; la hace llegar a todos los rincones de la tierra y muchas personas cabemos en ella y nos sentimos parte de ella: esto hace el idioma.
El español, según el Informe 2021 del Instituto Cervantes, con el título de El español: una lengua viva, “es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, después del chino mandarín, y la tercera en un cómputo global de hablantes después del inglés y del chino mandarín”: un total de 591 millones de hispanohablantes que representan el 7,5% de la población mundial, de los que 493 lo tienen como lengua materna[4]. Lo que no sabemos es si en ese cómputo, se toman en cuenta a las personas que, no siendo el español su idioma materno, éste, a lo largo de los años y por distintas circunstancias como una larga estancia en un país hispanoparlante, se ha convertido en su primer idioma vehicular. Es el caso del que suscribe esta comunicación.
Desde que se creó el Instituto Cervantes en 1991, “la comunidad hispanohablante ha crecido casi un 70%”, según el mismo informe. Como dato económico comparativo, en el mismo periodo de tiempo, el PIB nominal de España casi se ha cuadruplicado, y la renta per cápita ha crecido 3,7 veces más, pasando de 401.686 a 1.570.000 millones de euros, y de 10.331 a 38.478 euros respectivamente, tomando las cifras desde 1990 hasta 2021.
En el caso del África al sur del Sahara y tomando los seis países donde más se está estudiando el español, si nos atenemos a los datos ofrecidos por el Instituto Cervantes, tres en África del Oeste y tres en África Central, contabilizamos un total de 1.824.016; a los que hay que añadir el 1.225.377 de ecuatoguineanos que tienen el español como idioma oficial[5]. De los seis países citados de los que se ha podido disponer de datos, aunque con ciertos matices en lo que se refiere a la disponibilidad de datos totalmente fiables, cinco son francoparlantes [Costa de Marfil (con 566.178 estudiantes de español), Benín (412.515), Senegal (356.000), Camerún (193.018), Gabón (167.410)], y uno solo, Guinea Ecuatorial, es hispanohablante (con 128.895 estudiantes de español).
Cabe preguntarse sobre el caso de Camerún, con una población similar a la de Costa de Marfil, más de 26 millones, superando con 10 millones a la de Senegal y con 14 a la de Benín, tiene sin embargo una población que estudia el español mucho menor que la de los países citados. Además, Camerún es el país de África que cuenta con el mayor número de titulados universitarios en español, y uno de los primeros en general. Lo que nos hace pensar que los datos ofrecidos se habrán quedado cortos. De hecho, todos los participantes en este I Congreso de Hispanistas Cameruneses, incluyendo a los representantes diplomáticos de España, coinciden en esta apreciación, y abogan por la necesidad de que Institutos de Educación Secundaria, Universidades y Ministerios de Educación Secundaria y Superior se comprometan para aportar los datos reales del número de estudiantes de español en el país.
Una respuesta empírica podría vislumbrarse en el III Plan África del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación del Reino de España. En efecto, en él, España establece una “relación preferente con dos subregiones de África al sur del Sahara: África Occidental y el Sahel”, dejando fuera el África Central. Tal es así que Costa de Marfil y Senegal son tratados como “Países Prioritarios” en la acción exterior de España con África al sur del Sahara; y el gigante africano Nigeria, que hace frontera con Camerún, además de país prioritario, es considerado como “País Ancla” por la nueva diplomacia española, definido así sobre la base de su peso económico (actual y/o potencial) y demográfico, así como por su estabilidad y el hecho de ser considerado del club de democracias consolidadas que crean estabilidad y oportunidades para sus poblaciones y las de sus países vecinos; y juegan un papel destacado en las iniciativas multilaterales, tanto de la Unión Africana, como de sus respectivos bloques regionales. Acompañan a Nigeria en esta categoría Etiopía y Sudáfrica, mientras que, como también países prioritarios, están Tanzania, Kenia, Angola y Mozambique; todos ellos, países fuera del África Occidental y del Sahel.
Para completar los países que prioriza España en su acción exterior en África Negra, está Ghana – también en África Occidental –, y con mención aparte a Guinea Ecuatorial que, no siendo el motor económico de la subregión del África Central, ni contar con otros factores esgrimidos, “seguirá ocupando un lugar preferente en la política exterior española por la existencia de importantísimos lazos históricos, culturales y humanos.”[6]
Así se formula la “visión estratégica” en el III Plan África: “África representa una gran oportunidad para España y para Europa, pero también, y sobre todo, para los hombres y mujeres que viven en el continente. Este III Plan África constituye una revisión del marco estratégico de la Política Exterior de España en África con el objetivo de proyectar nuestros intereses y valores, de forma cada vez más eficaz en un continente que atraviesa cambios profundos a los que es necesario adaptarse, contribuyendo a su progreso en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Las condiciones actuales animan a un cauteloso optimismo: África crece por encima de la media mundial, se democratiza progresivamente gracias en gran medida a un empoderamiento de una sociedad civil mayoritariamente joven, mientras los conflictos armados se reducen en número e intensidad. Es, sin embargo, necesario poner los recursos y capacidades de España, junto con los de los propios socios africanos y los de Europa y otros socios internacionales, al servicio de la consolidación y el refuerzo de esas tendencias, porque el optimismo por sí solo nunca es garantía de éxito.”[7]. Situado en su contexto y tiempo, es un análisis muy acertado, y unos propósitos a la altura de un país que quiere hacer de su lengua un idioma de producción científica y tecnológica, desde la perspectiva de su denominada la diplomacia científica.
Ahora bien, la proyección de intereses y valores de España no debería perder de vista la disposición a dejarse permear por los intereses, valores y necesidades de un continente que tiene que establecer nuevos partenariados horizontales con sus socios, para garantizar la supervivencia del conjunto. Los recientes acontecimientos en la región del Sahel vienen a añadirse a la panoplia de eventos y circunstancias que, desde el año 2020 de forma más estridente, evidente y conocida por todo el mundo, nos están gritando que la unión de todos, desde la colaboración sincera, el respeto y la valoración de la alteridad es el camino insoslayable para la supervivencia de nuestra especie.
El documento Foco África 2023, que es el programa de acción del III Plan África para esta legislatura, en su acción sobre paz y seguridad, prioriza, entre otros, el espacio marítimo del Golfo de Guinea, y en su modalidad de trabajo, se propone liderar la acción de la UE en África. El semestre de la presidencia española del Consejo de la Unión Europea (del 01 de julio al 31 de diciembre de 2023) es una oportunidad para que España revise las prioridades de la UE, y de paso las suyas propias en esta parte del continente que la mira con buenos ojos, a pesar de albergar recelos fundados por las actitudes de algunos de sus socios de la Unión.
La presencia cada vez creciente – aunque no sin ciertas dificultades en algunos países de la subregión – de empresas españolas y productos españoles en África Central y en Camerún de forma particular, en tanto en cuanto que es el país más económica y demográficamente robusto, alienta a la política para tomar medidas que coadyuven a intensificar estos intercambios económicos que, de alguna manera, son retazos de culturas e idiosincrasias de las partes protagonistas. A esto, si se le añade la presencia de órdenes religiosas que cuentan con un gran número de misioneros y misioneras españolas, y las organizaciones no gubernamentales de España sobre el terreno, nos encontramos con una amplio abanico de actores con acento español que agradecerían un mayor entendimiento y compromiso de los gobiernos español y de los de esta parte del continente africano. Dentro del trabajo de las organizaciones de la sociedad civil, cada año va creciendo el número de médicos españoles especialistas que dedican buena parte de sus vacaciones a atender dolencias de las poblaciones en esos países africanos.
Es no obstante oportuno pedir a esas organizaciones de la sociedad civil española que con distintas motivaciones e intereses prestan su ayuda a las poblaciones africanas, que apuesten de manera inequívoca por que sus gobiernos (de España y la UE) replanteen los acuerdos con los gobiernos africanos de forma que posibiliten un desarrollo real y efectivo del continente. Por otra parte, un ejercicio de autoevaluación de estas organizaciones acerca del impacto de sus intervenciones sobre las poblaciones después de varias décadas de ayuda al desarrollo a los países africanos se convierte en algo ineludible y en termómetro de sus verdaderos objetivos e intereses en suelo africano. Desde estas premisas, se pueden convertir en un vector importante del español en África Central en general y en Camerún de manera particular, como idioma no sólo objeto de estudios hispánicos, sino también como lengua instrumental y curricular para otras carreras profesionales, ya sea en el ámbito de las humanidades, de la ciencia y tecnología, o de la formación profesional. Así el español puede aspirar a ser un catalizador de desarrollo y un atractivo para la juventud africana que no tiene el español como lengua curricular primigenia. Y más allá de los intereses de los gobiernos de ambos continentes, un pacto de estas organizaciones con la sociedad y los pueblos africanos para generar juntos y unidos el desarrollo y el progreso que tomen en cuenta los intereses mutuos y desafíos compartidos, puede constituir no sólo la base de un nuevo paradigma de la llamada ayuda al desarrollo, sino un nuevo camino marcado a los gobiernos europeos y africanos para lo que tiene que ser un nuevo acuerdo estratégico entre la Unión Africana y la Unión Europea.
Las prioridades hacen políticas y tejen relaciones entre socios y países. África Central en general, en cuanto al número de hispanohablantes, y Camerún en particular, en lo que se refiere a la amplia mayoría de los criterios de la nueva diplomacia española respecto al continente negro-africano, pueden encajar y encajan en un ensanchamiento del espacio de colaboración preferente y singular, siempre y cuando se dispongan de la voluntad política y de los recursos necesarios, entre España y la subregión centroafricana. Pero incluso si éstos fallasen, las realidades geoestratégica, económica y cultural, deberían ser palancas suficientes como para que los gobiernos ahonden en su acercamiento a la altura de los desafíos actuales.
Por último, España es uno de los grandes países de la Unión Europea más queridos en África, y sobre todo en los países de habla francesa. Los innumerables viajes realizados a esos países así me lo han confirmado. Pero también la intensidad de relaciones entre los gobiernos tiene un gran margen de maniobra para la mejora hasta que sus respectivos pueblos y poblaciones lleguen a la familiaridad. Creo que el pasado colonial de esos países africanos y la pervivencia de abyectos acuerdos coloniales impuestos para acceder a las independencias tienen mucho que ver con esta incipiente pero sostenida filia hacia España y sus gentes. En el caso particular de Camerún, teniendo dos idiomas oficiales, el francés y el inglés, el español ha sido durante décadas el tercer idioma preferido por los estudiantes. La pelota está en el tejado del gobierno de España; ahora bien, hay un sector camerunés entusiasta con acento español, compuesto por profesores, estudiantes y estudiosas del español, dispuesto a seguir llevando en alto la bandera de España en la seductora selva idiomática de Camerún: sin duda una riqueza cultural, dentro de su gran diversidad lingüística.
Como recomendaciones a volea, para finalizar esta pequeña reflexión, podemos enumerar las siguientes:
- La necesidad de intensificar las relaciones entre los gobiernos de España y de Camerún;
- Actualizar y darle el impulso que necesita el Convenio de Cooperación Educativa, Científica y Cultural firmado el 27 de mayo de 1988 entre el Reino de España y la República de Camerún[8]. Ponerle especial atención a la Formación Profesional y los intercambios de docentes, así como construcción conjunta de conocimientos para hacer frente a los desafíos futuros.
- Implementar acciones en y desde España para integrar lingüísticamente la comunidad camerunesa que vive allí, cada vez más numerosa, pero caracterizada por su endogamia sociocultural en general, y lingüística en particular; llevar acciones similares en Camerún, respecto a la comunidad española residente en el país.
- Intensificar y fortalecer las relaciones entre las universidades españolas y camerunesas;
- Aglutinar las actividades de las Universidades españolas presentes en esta parte de África para la coordinación de acciones y sinergias con las Universidades locales, generando proyectos de investigación, elaborando materiales conjuntos de diversas índoles, etc.
- Implementar marcos y espacios de ayuda y colaboración entre el CSIC español y entidades de investigación de Camerún, con vocación de abarcar toda la subregión del África Central; esta visión puede enmarcarse dentro de la estrategia del español como idioma científico y tecnológico: la Diplomacia Científica.
- Intensificar y aumentar las actividades del Instituto Cervantes y de Casa África en países de África Central, fuera de Guinea Ecuatorial, fundamentalmente en Camerún y en Gabón donde hay más estudiantes del español;
- La Feria del Libro que se celebra cada año en Madrid constituye un buen escaparate para contar con Camerún como país invitado, dada su prolija producción literaria en español.
- Implicar a las empresas españolas presentes en el país en eventos como los Congresos de Hispanistas en Camerún;
- Multiplicar la organización en Camerún de jornadas gastronómicas, culturales, científicas con sabor a España: invitando las empresas, las órdenes religiosas y a las ONG españolas presentes en el país, sin dejar de contar con cameruneses de origen con nacionalidad española;
- Prestar especial atención a la colaboración deportiva entre esta parte de África y España, implicando a y creando sinergias con los grandes clubes deportivos españoles ya presentes en la subregión.
- Incrementar intercambios y hermanamientos entre asociaciones camerunesas y españolas, y entre ciudades y pueblos de ambas orillas;
- Alentar iniciativas como los Congresos de Hispanistas en Camerún o en cualquier otro país de la región, y apoyar a sus impulsores, docentes de español en la educación secundaria, cuyo papel para crear afición y pasión por el español es fundamental entre su alumnado. Es una iniciativa que ha sido unánimemente refrendada por los asistentes al I Congreso, y se ha decidido celebrarlos cada dos años en adelante.
- Nada está adquirido para siempre; hay que mantener lo logrado y sobre todo, valorarlo, cuidarlo y compartir las ganancias.
A los gobiernos de España y de Camerún, les interesa reavivar y renovar sus relaciones para el bien de sus intereses comunes y superar escollos y una cultura diplomática claramente por debajo de su potencialidad. El idioma español puede servir de palanca poderosa para conseguir objetivos comunes y armar estrategias que vayan más allá de ambos países, para alcanzar a la Unión Europea y la Unión Africana. A estas dos Organizaciones supranacionales les interesa unirse para afrontar los actuales desafíos que se le abren a la Humanidad en varias frentes. No afrontarlos juntos no debería formar parte de las opciones encima de la mesa.
- Correo electrónico: sbilap@gmail.com ↑
- El español en el mundo 2022. Anuario del Instituto Cervantes ↑
- Dato de Statista – Telecomunicaciones, artículo octubre 2022 ↑
- Informe elaborado por David Fernández Vítores, dirigido y coordinado por la Dirección Académica del Instituto Cervantes. Cifras superadas en el Informe de 2022, con más de 495 millones de hablantes ↑
- Ibídem ↑
- III Plan África. Países prioritarios. Página 21. ↑
- III Plan África. España y África: desafío y oportunidad. Marzo 2019 ↑
- B.O.E. núm. 237 de lunes, 03 de octubre de 1988. Aunque “el presente Convenio se aplica provisionalmente desde el 27 de mayo de 1988, fecha de su firma, según se establece en su artículo xvi” su entrada oficial en vigor es el 30 de mayo de 1989, B.O.E. núm. 128. ↑