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Flipe VI le da la espalda a África

En su primer discurso ante las dos Cámaras como nuevo monarca parlamentario español, el rey Felipe VI destaca a Iberoamérica, al Mediterráneo, Oriente Medio y los países árabes como eje central de la cooperación española: ni una sola referencia a África, donde España tiene lazos coloniales y lingüísticos con Guinea Ecuatorial e intereses económicos cada vez más crecientes.

Sorprendente ausencia

El nuevo Jefe de Estado español, en un discurso aséptico ante las Cortes Generales, con escasa carga emocional y empática, sobre todo cuando se refería a las consecuencias que la dura crisis económica está provocando en los ciudadanos heridos en su dignidad, o al mencionar a las víctimas del terrorismo, se revela como frío conocedor de la realidad del país. Sorprende, por una parte, la poca implicación emocional en su discurso, habida cuenta de que Don Felipe de Borbón y Grecia nos ha mostrado en más de una ocasión su termómetro emocional y sensibilidad en eventos deportivos, sociales y culturales.

Más sorprendente aún resulta el hecho de que no mencionara a África negra como una de las regiones prioritarias para la política de cooperación internacional de España, cuando la realidad nos demuestra que esa parte del mundo es un target cada vez más privilegiado de las empresas españolas. Más aún, si en su alocución recalca la historia y lazos intensos de afecto y hermandad que unen a España con Iberoamérica, con la que comparte lengua, cultura e intereses económicos, no se entiende que no dijera ni una sola palabra sobre Guinea Ecuatorial, único país del África negra que tiene el español como idioma oficial. Cuando menos, es sorprendente esa falta de alusión, cuando estamos ante uno de los monarcas mejor preparado de Europa.

¿La sombra del Ejecutivo?

Una de las explicaciones que podríamos aventurar, sería que intencionadamente se eludiera por indicación del Ejecutivo de Mariano Rajoy, que parece no querer que se le relacione con el Ejecutivo del país africano. Tal vez la nueva Casa Real también abrace esa política poco transparente con el país de Obiang: se dice determinadas cosas en público, y se hace otras en privado. El rey Felipe VI habría querido evitar cualquier polémica en su presentación ante la sociedad española: ni su hermana, la otrora infanta doña Cristina, ni su cuñado Urdangarín han participado en la ceremonia de entronización. ¿Mejor sería no mencionar los lazos histórico-culturales que relacionen España a Guinea Ecuatorial, dirigido por alguien que aquí consideran un dictador? El inusitado protagonismo que jugó el presidente del gobierno ayer en el Congreso de los Diputados, eclipsando al natural y protocolario anfitrión el presidente del Congreso, nos deja con interrogantes que, supongo, iremos despejando a lo largo del nuevo reinado que ayer comenzamos. ¿Cabría pensar que las relaciones entre la Jefatura del Estado y el Ejecutivo conocerán cambios significativos; una frase del discurso de ayer podría ser la clave? “Pero las exigencias de la Corona no se agotan en el cumplimiento de sus funciones constitucionales (…)”.

Monarquía renovada para un tiempo nuevo

Felipe VI se esmeró en presentarse como el iniciador de un tiempo nuevo, invitando a toda su generación a ser protagonista de su tiempo, para una España renovada y a mejorar, y no nostálgicos de tiempos pasados. Define su reinado como de un “Rey constitucional”, un rey refrendado por las Cortes Generales. Conocedor de los desafíos de la globalización, aunque no hubiese mencionado la contribución de las personas inmigrantes en el desarrollo de España, esperamos que aconseje y advierta firmemente al gobierno que aborde con firmeza ante la Unión Europea, el drama de la inmigración africana en Ceuta, Melilla y el monte marroquí Gurugú.

Emmanuel Minyem Mi Bilap