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¿Joven camerunés muerto por deficiente atención sanitaria?
Tras la aparición de un vídeo que aporta más datos sobre la actuación de los efectivos del SUMMA 112 en el momento de atender al joven camerunés fallecido unas horas después, la familia del difunto quiere saber toda la verdad sobre la muerte prematura de su hijo.
Decretos discriminatorios, prácticas de consecuencias mortales
El pasado día 7 de junio, por fin se inhumó el cuerpo del joven camerunés de 24 años C.A. N.K. en su pueblo natal MASSOUMBOU, tras permanecer su cadáver más de 4 meses en el Instituto Anatómico Forense. Ese joven africano que había saltado la ignominiosa valla de Ceuta el 11 de marzo de 2013, fallecía en Madrid el 28 de enero de 2014, horas después de ser atendido en su domicilio por efectivos del SUMMA que no le trasladaron de urgencia a un hospital, a pesar de la gravedad de su situación. La autopsia practicada al cadáver para determinar la causa de la muerte informa el 23/03/2014 que “la causa fundamental es una sepsis de probable origen respiratorio”.
El relato de la muerte del joven C.A. tan absurda como frustrante es un tanto escalofriante: se siente mal de repente la noche del 27 de enero en el piso donde está con algunos compañeros, todos jóvenes africanos subsaharianos, muchos de ellos sin papeles de residencia en España. En cuestión de segundos, notan sus compañeros que su amigo se está muriendo. No se puede mover, y convulsiona. Con pánico, llaman al 112 y se presenta un equipo del SUMMA. Con cerca de 44 de fiebre, según testigos presenciales, los efectivos del SUMMA le dejan en casa, con Paracetamol y antibiótico como tratamiento. Unas horas después, por la mañana, son los efectivos del SAMUR los que certifican la muerte de C.A. ¡Consternación e indignación!
Una serie de interrogantes asedian nuestra mente: ¿por qué SUMMA no le ha llevado a Urgencias del hospital La Princesa a unos metros del piso donde estaba? ¿Acaso es por carecer de residencia legal en España? ¿Qué protocolo siguen los servicios de ambulancia en casos parecidos? Uno no puede dejar de pensar que todo esto es consecuencia del Decreto del gobierno que expulsa a personas inmigrantes en situación irregular en el país de la atención sanitaria. Incluso cuando el mismo decreto prevé la atención sanitaria en Urgencias, algunos profesionales no lo aplican, y niegan sistemáticamente cuidados médicos a personas inmigrantes sin papeles y pobres. ¿Por qué tampoco se ha aplicado el artículo 16 y concordantes de la Ley General de Sanidad de 1986 aplicables a pacientes privados? ¿Acaso por su identidad de joven inmigrante subsahariano las autoridades sanitarias del SUMMA han pensado que no podía pagar el tratamiento administrado, y la posible factura recaería al pasivo de la Comunidad de Madrid? Que alguien me diga por qué un joven inmigrante puede encontrar la muerte en nuestra Comunidad de una forma tan abyecta, sin recibir al menos una atención médica adecuada, sea cual sea su origen, su condición o su situación administrativa.
Un joven excepcional
A pesar del alargo tiempo transcurrido desde el fallecimiento del joven C.A. hasta su inhumación, por trabas administrativas de distintas índoles, el esfuerzo de la familia en Camerún, la gran generosidad de la Fundación La Merced de Migraciones, el trabajo del asociacionismo africano en Madrid, han permitido que el pasado 5 de junio, se les entregara a la madre y familiares de la víctima en su país el cuerpo sin vida de su hijo, sobrino, primo, novio y padre (deja una niña de apenas 2 añitos).
Yo tuve el privilegio de asistir al entierro, y los testimonios emitidos durante los funerales y recogidos en el barrio de Duala donde creció o en MASSOUMBOU, pueblo donde nació, dan cuenta de una persona de naturaleza excepcional, a pesar de su juventud. Todos hablaron de su generosidad, de su liderazgo, en el servicio y la entrega a la familia, a los amigos, a los vecinos, a los compañeros de aventura por la inhóspita ruta del África del oeste camino al Magreb para saltar a Europa.
Armand ya no está con nosotros en el plano físico, pero no sólo su recuerdo permanece entre nosotros, pero estoy seguro de que continúa derramando su excepcional naturaleza desde el plano donde está, a favor de sus seres queridos, y de la humanidad. Si bien muchos lloramos su muerte, también somos muchos los que celebramos el espíritu de Doqui (como le llamaban sus familiares) o Márquez (como le llamaban sus amigos como el defensa de México, pues era buen futbolista): un espíritu de generosidad, de servicio, de entrega, de lucha, de concordia, de liderazgo.
Espero que las autoridad del Ministerio de Sanidad y de la Consejería de Sanidad en Madrid se dejen impregnar por la generosidad del joven fallecido y contrarresten las perversas consecuencias del Decreto 16/2012 y de algunas prácticas sanitarias hacia el colectivo de las personas inmigrantes en situación administrativa irregular. Vuela, hijo Armand, vuela, vuela…
Simon A. Nong
Presidente de la asociación África Activa