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África crecerá 4,8% en 2014 y hasta un 6% en 2015

Según el informe anual de Perspectivas Económicas en África, las economías del continente han resistido mejor a choques tanto internos como externos, y crecerán un 4,8% en 2014 y hasta el 6% previsto en 2015, niveles que no se alcanzaban desde la crisis económica de 2009.

Herramienta útil, crecimiento económico y desafíos de competitividad

El informe Perspectivas Económicas en África (PEA) es una herramienta esencial para seguir la evolución económica, social y política de cada uno de los 54 países africanos. Siendo economías de distintas velocidades y de rápido crecimiento, las PEA analizan a corto plazo los rendimientos de cada economía en su contexto regional, combinando las dimensiones macroeconómica, estructural y social. Resulta muy útil para inversores, periodistas, estudiantes universitarios, y para los responsables de las decisiones políticas y económicas que incidirán sobre su país y sus conciudadanos. El informe de las PEA es elaborado conjuntamente por expertos del Banco Africano de Desarrollo (BAD), el Centro de Desarrollo de la OCDE, y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Se prevé para el continente africano una aceleración del crecimiento a 4,8% este año, para alcanzar entre 5 y 6% en 2015, niveles que no se habían alcanzado desde la crisis económica mundial de 2009. El informe saluda un crecimiento económico más diversificado, alentado por la demanda interna, las infraestructuras y los intercambios de productos manufacturados cada vez asentados dentro del continente. A pesar de este crecimiento macroeconómico, subsisten bolsas de pobreza en grandes capas de la población; el acento de los gobernantes, según los expertos, debería considerar un desarrollo con equidad, la inclusión social, la repercusión de los beneficios a la población. Mthuli Ncube, Jefe económico y vicepresidente del BAD advierte: “Si quieren asegurar un crecimiento económico sostenible y conseguir que beneficie al mayor número de personas, los países africanos deben seguir esforzándose en restaurar las válvulas del motor económico y seguir manejando con cautela los factores macroeconómicos. (…). Deberían considerar a medio y largo plazo la oportunidad de contribuir en las cadenas de valor a nivel mundial, como un componente integral de su estrategia para un crecimiento fuerte, duradero e inclusivo”.

El informe indica que una participación más eficaz en las cadenas de valor regionales y mundiales – un conjunto de actividades realizadas en diversos países y que cubren todo el ciclo vital de un producto, desde su concepción hasta el consumo final – podría servir de trampolín a África para profundizar en la diversificación de su economía, movilizar sus recursos internos e invertir en infraestructuras fundamentales, de alto valor añadido. Hace falta evitar el estancamiento en actividades de bajo valor añadido. En 2012 por ejemplo, al mismo tiempo que las exportaciones africanas al resto del mundo aumentaron más rápidamente que las de otras regiones, sin embargo sólo supusieron un 3,5% de las exportaciones mundiales del mismo año, ya que siguen dominadas por los productos de primera necesidad.

Progresos significativos en el desarrollo humano

Ese mismo informe revela “progresos notables en el frente del desarrollo humano”: la pobreza recula, aumentan los ingresos y los logros en materia de educación y de la salud mejoran. El Índice de Desarrollo Humano de las NN.UU. sitúa 15 países del continente con un índice de desarrollo entre medio y muy elevado; el crecimiento de este índice es de 1,5 punto porcentual anual en todo el continente. Los países africanos con niveles de desarrollo elevados o en aumento, son aquellos que están “bien integrados en los mercados mundiales, gracias a una gama de productos de exportación diversificados y creadores de empleos”. En este terreno, no obstante, queda el desafío de la inclusión social, la igualdad de oportunidades y de género, y la viabilidad medioambiental en gran parte de las economías africanas. “Dotadas de gran dinamismo demográfico, de una rápida urbanización y de una gran riqueza en recursos naturales, las economías africanas (…) deberían asegurar un reparto equitativo de los beneficios económicos para mejorar las condiciones de vida de sus poblaciones, acometer una transformación económica y social, y un desarrollo ecológico más racional”. Son palabras de Mario Pezzini, director del Centro de Desarrollo de la OCDE.

Concluye el informe diciendo que la obtención de avances reales en el terreno del desarrollo humano pasa por la autonomización o el empoderamiento de los ciudadanos, el acceso a los recursos productivos como las tierras y la financiación, la integración de los pequeños productores, el aumento de la productividad. Todo ello desde políticas post 2015 para África basadas sobre un crecimiento económico con equidad y sin excluidos, con reformas estructurales, con buena gobernanza, la transformación social y la igualdad de distintas índoles.

África sigue siendo la región que más crece en el mundo, a pesar de la aguda crisis económica que el mundo está sufriendo desde 2009, y que persiste en varias regiones como la Unión Europea, con repercusiones dispares en los distintos países que la integran. Una colaboración leal, honesta, equitativa y desde el reconocimiento y el respeto mutuo aportaría frutos beneficiosos entre la UE y la UA.

Simon Abdallah Nong