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Fantasmas de la Esclavización y la Colonización: ¿para quién doblan las campanas?
La comparecencia el pasado 19 de marzo en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados del Secretario de Estado de Seguridad, el Sr. Francisco Martínez Vázquez, ha sembrado más sombras que luces sobre la tragedia de los 15 jóvenes africanos muertos ahogados en la playa de El Tarajal.
Si bien debemos elogiar y saludar el ejercicio de transparencia mostrado hasta ahora por el gobierno de Mariano Rajoy, sin embargo no podemos aceptar que se le tome el pelo a la ciudadanía, con relatos contradictorios, y que constituyen una burda burla al sentido común, por mucho que éste brille por su ausencia en las explicaciones facilitadas hasta el momento por la cúpula de Interior sobre este asunto que erosiona y seguirá socavando la credibilidad de España, si no se muestra consecuente con la gravedad de esta tragedia, tan inhumana y abyecta, como evitable o atenuable.
A mi entender, lo más grave de lo que dijo el número dos del ministerio de interior, no es que contradijese al propio ministro que había reconocido que se había disparado material antidisturbios a los africanos mientras nadaban; tampoco lo es que el Sr. Martínez atribuyese la causa de esas muertes a la "falta de previsión por parte de los inmigrantes del estado de la marea, su entrada en masa al agua, su estado de excitación, y porque no sabían nadar"; ni siquiera su descripción de un escenario de guerra, donde esas personas tenían "perfectamente planificadas sus acciones (...), avanzando en actitud violenta en su intrusión ilegal en territorio español (...), habiendo vencido la barrera defensiva de la policía marroquí, y luego de la Guardia Civil, lanzando piedras y habiendo causado lesiones a tres guardias civiles". Tampoco que dijera que esos jóvenes africanos "murieron todos en el lado de Marruecos, y sus cadáveres fueron arrastrados por la marea al lado español", echando toda la culpa a Marruecos, con el que tiene firmado un convenio de colaboración, y quiere reforzar la cooperación de forma especial en el futuro; aunque afirmase que "no podemos aceptar y quedarnos tranquilos que se muriesen 15 personas a la puerta de nuestra casa".
Lo que realmente considero lo más grave y que me atemoriza, y pienso debería preocupar mucho a todas las personas de bien y alertar a la ciudadanía, es que el Secretario de Estado de Seguridad, con datos cocinados, desde una estrategia bien preparada, afirmase rotundamente, con el apoyo del portavoz del PSOE el Sr. Trevín, que "hay millones de africanos, y habrá muchos más en el futuro, dispuestos a invadir Europa, porque la situación del continente es desastrosa, y la gente quiere huir del hambre". Cabe preguntarse ¿qué planes estarán urdiendo España y la Unión Europea con respecto a la "temible invasión” del África negra? Se apoya en datos de un antropólogo que, según él, el continente africano contaba "en 1990 con 300 millones de personas, ahora son 1000 millones, y en 2070 serán la cuarta parte de la población mundial (...). Y todas son potenciales inmigrantes a Europa, o cuentan con algún miembro en su familia que lo es". Su intervención de más de dos horas en el primer turno estuvo plagada de expresiones, al referirse a los jóvenes africanos inmigrantes que quisieron entrar en Ceuta el pasado 6 de febrero, que tenían una connotación de amenaza y peligro para España: "avalancha, invasión, intrusión, columna de inmigrantes, actitud violenta, en masa, etc. Todo esto para preparar a los europeos a luchar o estar preparados para repeler esa "invasión".
Esto me recuerda la época de la Ilustración en Europa, cuando toda su ciencia, su clase intelectual y la misma iglesia católica, se esmeraron en cocinar teorías sobre la supuesta inferioridad de la raza negra con respecto a la raza blanca, su asimilación a la animalidad, la falta de alma en esa raza, y por tanto su exclusión de la raza humana: todo ello para justificar la trata transatlántica de personas esclavizadas, considerada crimen de lesa humanidad, y la colonización del continente africano por parte de Europa y del resto del mundo civilizado al que hoy, lamentable y vergonzosamente, siguen explotando y expoliando sus riquezas, para garantizar el propio bienestar de su continente.
No creo que el Sr. Martínez Vázquez ignore que de las 10 economías que más crecen en mundo, 7 están en África, ni que ese continente es el que más está creciendo económicamente; ni tampoco que muchas empresas españolas y europeas están yendo a África, y las filiales africanas de algunas multinacionales son las que en muchos casos están pagando los sueldos de sus empleados en Europa. Casa África, órgano de la diplomacia española, tiene elaborado un informe con el siguiente título: “África, un continente de oportunidades para la empresa española (África Subsahariana)”. El director de Casa África es del Partido Popular, o como mínimo, afín a él.
No creo que ignore el Sr. Francisco Martínez que la inmigración irregular del África negra representa menos del 3% de la inmigración ilegal que entra en España; ni tampoco que las personas inmigrantes africanas, excluidos los marroquíes, son menos del 10% de la población inmigrante empadronada en España. Que “30.000 personas estén en los montes de Marruecos y otras 35.000 en Nouadibu esperando invadir Europa” es un porcentaje tan insignificante, si nos atenemos a las palabras del Secretario de Estado, de que mil millones de africanos son potenciales invasores del mundo del bienestar social. Algo gordo se estará preparando si el gobierno español toma tantas molestias en falsificar la realidad migratoria africana negra, para predisponer a la población a señalar con un dedo acusador y de prevención a los africanos de piel negra.
Emmanuel Minyem Mi Bilap