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20 años de la Declaración y el Programa de Acción Durban

Buenas tardes; permítanme que mis primeras palabras sean para rendir homenaje a las víctimas de la Covid-19 y sus familiares, a todas las víctimas de la discriminación de cualquier índole, con especial hincapié a las mujeres asesinadas de la violencia machista, y a las víctimas de la inmigración irregular en cualquier latitud, especialmente a jóvenes africanos y africanas que quedan sepultadas, un día sí y otro también, en la mayor tumba común en la que se ha convertido el Mar Mediterráneo.

En segundo lugar, me gustaría poner en valor el gesto del Gobierno de España, a través del Ministerio de Igualdad, e impulsada por la Directora General de Igualdad de Trato y no Discriminación, doña Rita Bosaho, la organización de una Semana Antirracista en nuestro país, coincidiendo con el Día Mundial de Eliminación del Racismo. No creo que me equivoque mucho, si afirmo que quizás sea la primera vez que un gobierno español despliega tantos medios para recordarnos a todos los ciudadanos y ciudadanas del mundo libre, que tenemos un reto acuciante a relevar juntos, que es la erradicación del Racismo, porque nos estamos jugando literalmente nuestro futuro como país y como especie humana, cuya supervivencia depende – y nos lo acaba de recordar dolorosa y trágicamente un simple coronavirus llamado Covid-19 – de que vivamos la filosofía ancestralmente africana del UBUNTU (MBUNTU) o UMOJA, porque realmente, SOY PORQUE ERES, y JUNTOS SOMOS MÁS FUERTES. Si no nos unimos, si no unimos e integramos todas las fuerzas de la sociedad mundial, si no actuamos de manera proactiva para celebrar la diversidad en toda su riqueza, estamos perdidos, y peligra la supervivencia de las generaciones futuras.

Es más que obvio que todos y todas las aquí presentes podemos intuir la importancia que representó la tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia en la ciudad surafricana de Durban. La Sociedad Civil y los Gobiernos del mundo se congregaron para debatir sobre el tema del racismo, que parece que ahora está tomando auge y carta de naturaleza con la legitimación política de partidos de corte racista o que fomentan la xenofobia, la discriminación y el retorno al nacionalismo patriótico, en los Parlamentos de las democracias que pensábamos consolidadas. Gobiernos y Sociedad Civil nos dejaron una hoja de ruta que hoy, 20 años después, podemos mirar hacia atrás y ver lo que se ha hecho, para tomar el impulso necesario, sin perder ni un día más, para hacer lo que queda por hacer, adaptando las acciones y medidas a las nuevas legitimaciones de la violencia racista y xenofóbica.

Hemos conocido estos últimos días y semanas iniciativas desde Gran Bretaña (devolviendo algún objeto de arte saqueado a Benín) o la ciudad del Estado de Illinois de Evanston que ha votado a favor de acciones de reparación a sus conciudadanos afroamericanos, por las discriminaciones sufridas por causa de lo que la ONU ha calificado de “crimen de lesa humanidad” (así que no caduca), que ha sido la esclavización de personas de color de piel negro. Y se piensa que la administración Biden – Harris llevará este tema a debate en las Cámaras de Representantes. Desde luego, la sociedad civil afroamericana que estuvo muy activa en la Conferencia de Durban, no ha dejado de empujar a sus administraciones para que implementase el Programa de Acción de dicha Conferencia. Los resultados van cayendo, lenta pero inexorablemente.

El impulso más grande de la Conferencia se ha notado en Latinoamérica, en países como Brasil, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala, con distintas medidas que van desde el reconocimiento de las tierras ancestrales a las comunidades afrodescendientes, a políticas afirmativas y de discriminación positivas, presentes ya en los EE.UU antes de la Conferencia de Durban la cual, en realidad fue la culminación de una serie de Conferencias, Encuentros y Convenciones mundiales sobre la lucha contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y todas las Formas Conexas de Intolerancia.

El CARICOM ha pedido a los colonizadores, entre ellos Reino Unido, España, Francia, Holanda, Bélgica, etc., reparaciones y disculpas por la esclavización de poblaciones africanas e indígenas y la colonización. Es un tema que causa controversia en Europa y en muchos países implicados en el Comercio Triangular Transatlántico de personas africanas capturadas en sus aldeas y vendidas como esclavizadas. Pero se va a tener que abordar, tarde o temprano, para cerrar definitivamente esas heridas del pasado, no obstante tan actuales, porque los descendientes de esas personas y sus pueblos de origen siguen hoy sufriendo sus consecuencias y las de la colonización y, además, tenemos muchos casos que sirven de agravios comparativos, y no podemos seguir eludiendo el debate. Por citar algunos, el holocausto judía y sus reparaciones; la creación del foro Indígena en la ONU, su Fondo y sus dos Decenios, etc.

Ya la delegación de la Unión Europea en esa Conferencia pidió perdón por la esclavitud y la colonización; pero posteriormente, ha habido resoluciones en el Parlamento Europeo, como la B-8- 0212/2019, que pide expresamente que los Estados, a la Comisión y a las Instituciones Europeas que reconozcan que las personas de ascendencia africana sufren de un racismo estructural, y adoptan la palabra “afrofobia” de la que son víctimas las más de 15 millones de personas que viven en Europa. Y considera fundamental la participación activa y significativa de estas personas en todos los ámbitos de la sociedad para hacer frente a la afrofobia y garantizar su inclusión en la sociedad europea. Anima a los Estados a seguir el ejemplo de los que han tomado medidas para la reparación de los daños causados por la esclavitud y la colonización.

Esta resolución es un logro de la Sociedad Civil de ascendencia africana en Europa, entre la que modestamente organizaciones afro-españolas como Afrohispanos, África Activa, los Panafricanistas y otras, hemos sido parte de ella.

Les toca a los Estados de la UE, y principalmente a España, que implementen leyes, medidas y acciones que vayan en la línea de las recomendaciones del Parlamento Europeo, de Naciones Unidas y de muchos otros Organismos Internacionales. Esto lo abordaremos en otras intervenciones. Pero podemos adelantar que celebramos la realidad de la Oficina contra los Delitos de Odio y la Fiscalía especial para perseguir dichos delitos, aunque hay todavía un largo caminos por recorrer, por lo que distintos ponentes nos han ido contando, lo que nos refuerza en la idea de hacer de la lucha contra el Racismo una Estrategia Nacional Integral, para tener resultados probatorios.

Desde la Conferencia misma de Durban hasta ahora, Estados Unidos y la Unión Europea han unido sus fuerzas para entorpecer tanto la Resolución como el Programa de Acción, sobre todo en lo que se refiere al tema de las reparaciones. El principal escollo es la voluntad política; todos los motivos que se esgrimen al respecto son meras excusas. Estamos viendo que cada vez hay gobiernos que van cediendo, y creemos que ya no hay marcha atrás.

Es importante resaltar que el empuje dado a la Sociedad Civil Afro por la Conferencia de Durban en 2001, nos ha permitido que NN.UU. dictamine el Año Mundial de los Afrodescendientes en 2011, y el Decenio de los Afrodescendientes en 2015 – 2024, y los Estados de la UE, España en particular, aún no han hecho nada de su Plan de Acción: Justicia – Reconocimiento – Desarrollo.

La discriminación, la división, cualquiera que sea, no suma, resta; no enriquece, empobrece; y empobrece y divide a las personas, a colectivos, a las sociedades, a los Estados y al mundo en general, toda vez que el movimiento de globalización va en dirección contraria a los movimientos de “derecho de admisión”, de “pureza racial” o de “exclusivismo clasista”.

Los pura y exclusivamente materialistas me entenderán enseguida, y tal vez se encienda en ellos una voz de alarma que les haga remar a favor de la inclusión: un estudio reciente refiere que la discriminación salarial contra las mujeres, la desigualdad entre hombre y mujeres, ha restado alrededor de 3 billones de dólares a la economía mundial. Otro estudio de hace sólo unos días en España, nos dice que la regularización de personas inmigrantes que el gobierno del presidente Zapatero hizo en 2005, inyectó a las arcas de la Seguridad Social más de 2000 millones de euros. Y otro tanto podríamos decir de la que hizo el presidente Aznar.

Podemos intuir fácilmente que, la discriminación que están sufriendo más de 2000 millones de personas en el mundo por el color de su piel está penalizando nuestras arcas capitalistas. Dejo a los de la UNESCO y a los románticos hacer los cálculos de pérdidas en el capital inmaterial que está sufriendo el mundo por el racismo.

Tengo a un amigo sacerdote que les decía a padres y madres de alumnos y alumnas que, si queréis que vuestras hijas e hijos aprueben los exámenes, hablad bien de ellos. Y ustedes se pueden preguntar, qué tiene que ver hablar bien de los hijos con que aprueben los exámenes. Pues tiene todo que ver, en términos de confianza, de vibraciones positivas que los padres transmiten a sus hijas cuando las bendicen (esto es lo que quiere decir hablar bien de), en vez de regañarles y decirles que sois unos vagos y vagas, que no valéis para nada, que no os queremos en nuestra casa porque sois unos parásitos y parásitas chupasangre o, en nuestro caso, chupa puestos de trabajo que les corresponden por derecho a los blancos y blancas o a los españoles, blancos, desde luego. Porque a los españoles y españolas negras, ni agua.

Me gustaría mirar hacia adelante, todos sabemos que se está recrudeciendo el racismo; que la política de inmigración de la Unión Europea con respecto a África es profundamente equivocada, y necesita de hombres y mujeres valientes en Europa para cambiar el rumbo, para no chocar contra el iceberg e ir a pique como el Titanic. Los Organismos internacionales de Derechos Humanos lo dicen; Europa lo dice en sus textos afines; algunos países lo anuncian; pero nadie parece querer coger el primero el toro por los cuernos. Pero como algo esperanzador, tenemos países como Portugal o Italia que han regularizado a personas inmigrantes durante esta pandemia. Portugal ha introducido el debate sobre el origen étnico-racial en el censo. No entendemos por qué el gobierno de España tarda tanto en hacer lo mismo, pero confiamos en que más pronto que tarde haga esa “inversión”, pues dar carta administrativa a personas que carecen de ella, llena las arcas de nuestra Seguridad Social, da confianza a la gente y agudiza su ingenio, su creatividad, que es todo lo contrario que logra una vida sin papeles, a merced de chacales que la explotan y la desnudan de sus derechos.

Durban puso en la escena internacional la lucha sempiterna de millones de hombres y mujeres negras, y sobre el tapete los derechos conculcados de esas personas. Tardó en llegar la proclamación por la Asamblea General de las Naciones Unidas del Decenio de los Afrodescendientes, por otra parte que ya disfrutaba el colectivo de Indígenas de América. Primero hubo que pasar por la proclamación del Año Internacional de los Afrodescendientes en 2011, y España tuvo el honor de liderar en Europa la celebración de la I Cumbre Mundial de los Afrodescendientes en La Ceiba, Honduras. Desafortunadamente, el gobierno no acompañó a la Sociedad Civil en ese evento. Sí estuvo presente de forma testimonial en Salvador de Bahía el mismo año 2011.

La lucha de los africanos y afrodescendientes es madre de las luchas por los derechos y libertades de muchos colectivos como las mujeres, los indígenas de las Américas, las personas homosexuales. Sus logros y triunfos son nuestros también, y somos orgullosos de ellos. Las africanas y afrodescendientes, estamos viviendo la metáfora de nuestra Madre África que, siendo la cuna de la Humanidad, está siendo vapuleada y renegada por los hijos de sus entrañas. Pero como buena madre, África no reniega de sus hijos que ahora la rechazan.

Sabemos que después de la Ley de Igualdad de trato, tiene que venir una Ley específica contra el Racismo (tal y como se ha comprometido la Ministra), como base jurídica e instrumento disuasorio para la lucha contra el racismo. Es lo que recomienda Naciones Unidas, el Parlamento de la Unión Europea, la Declaración de Durban, y muchas otras resoluciones. Las mismas Cortes Españolas tienen ya aprobadas tres Proposiciones No de Ley sobre la Comunidad Negra en España, fruto de la lucha post-Durban de nuestras organizaciones.

Se espera de España una defensa de toda la sociedad contra el Racismo, tal y como todas a una lo estamos haciendo contra el Machismo y la contra la desigualdad entre hombres y mujeres. Los que no quieran hacerlo por convicción sobre la igualdad entre todos los seres humanos, o por justicia sobre los derechos humanos, que lo hagan por la ganancia económica, porque el mundo se sangra mucho por el Racismo. Para ello, se tiene que arbitrar marcos jurídicos desde las Instituciones del Estado, y fortalecer el tejido asociativo de personas africanas y afrodescendientes, así como al resto de la Sociedad Civil.

El factor educativo es fundamental, porque sólo desde la escuela, desde el nivel básico hasta la Universidad, se puede asegurar resultados duraderos para erradicar el racismo. Nuestro sistema educativo deberá reflejar la diversidad de nuestra sociedad. El currículo escolar tiene que tener referentes de la diversidad en nuestras aulas. Tenemos que hacer un ejercicio de humildad y lealtad histórica, para deconstruir una historia contada por los vencedores, muchas veces tergiversada u omitida, y reconstruir juntos, sin dejar a nadie atrás, nuestra historia común. Sólo así podemos empezar a sanar las heridas y mirar juntos con confianza y paz el futuro que vamos a dejar a la posteridad. La memoria histórica que España ha empezado sobre los traumáticos acontecimientos de la guerra civil nos deben servir de ejemplo para rescatar la memoria histórica de la Esclavitud, el Comercio Transatlántico de seres humanos sólo por su color de piel, y la memoria de la Colonización que sigue hasta nuestros días, una de cuyas consecuencias colapsa nuestra visión y nuestros corazones con imágenes de pateras y de niñas en las orillas del mediterráneo, muertos y escupidos por las olas del mar. Si se hubiese hecho desde la Conferencia de Durban, hoy tendríamos ya preparada y a punto de entrar o terminar la universidad, una generación de niños y niñas españolas educada desde la no discriminación e igualdad entre personas de distinto color de piel. La apropiación por las sociedades occidentales de los valores comunes de la humanidad dificulta este camino. Si nuestros alumnos y estudiantes supieran que ya por 1222, siglo 13, las grandes articulaciones de la Carta de Naciones Unidas promulgada en 1948 ya se encontraban en Carta de los Cazadores (Consejo) Mandengue, tal vez la mirada hacia lo africano y diferente sería distinta. Tal vez hoy la lucha contra la pandemia de la Covid-19 sería diferente, porque Europa y Estados Unidos no tendrían reparos en aprender de las buenas praxis de países asiáticos y africanos, que están conteniendo mejor la expansión del virus. Ese eurocentrismo está dificultando y retrasando la victoria sobre la pandemia.

Me pregunto qué miradas tendríamos unos hacia otros, de color de piel diferente, si todos y todas supiéramos que la alegorías cristianas de “Hijo de Dios” o la “Virginidad” de la Madre del Cristo estaban presentes 4000 años antes de Cristo en la cultura egipcia de los faraones negros. La resolución del Parlamento Europeo ya referida llama a los Estados miembros y a las Instituciones europeas reconocer las aportaciones, influencias y contribuciones de las culturas africanas a las culturas y construcción de Europea. Y más recientemente, ¿qué pasaría en las sociedades europeas del bando de los Aliados durante la II Guerra Mundial, y sobre todo la francesa, si se destacase más el papel de los soldados negros africanos que participaron en la liberación del viejo continente y de París, en la vanguardia, dando su vida por luchar contra el fascismo y para un mundo libre? Los gobiernos de Francia, hasta hoy, no los han reconocido, ni han indemnizado a sus familias tal y como lo han hechos con sus veteranos combatientes blancos.

La Ministra de Igualdad lo avanzó, aunque refiriéndose a un aspecto concreto, hay que reformar la Ley de Extranjería, si es que no podemos pasarnos de ella de momento. Hay que repensar el tema de la reagrupación familiar (sobre todo de los ascendentes), el acceso a la nacionalidad, la nacionalidad compartida, y hacerlo menos discriminatorio entre extranjeros; simplificar los trámites tanto de acceso a la tarjeta de residencia como sus posteriores renovaciones; el derecho al voto de personas inmigrantes no debería ser tema de debate en una democracia consolidada y homologada como la española. Las personas extranjeras con NIE, más ahora con el teletrabajo impuesto por la pandemia, deberán tener acceso al DNI electrónico de forma inaplazable; el NIE deberá cumplir esa función primordial en una sociedad post pandémica.

Los visados a los africanos y africanas. África “negra” es la región del mundo con menos visados otorgados a sus ciudadanos desde la Unión Europea, pero sobre todo desde España. Aun cumpliendo todas las condiciones exigidas, las autoridades consulares españolas niegan de forma sistemática los visados turísticos, incluso de negocios, a los africanos. Es una de las causas de que, siendo alrededor del 10% del total la inmigración irregular que viene de África, se le ha hecho creer a la sociedad española que es mayoritaria, por las imágenes de pateras que llegan a nuestras costas. Más del 90% de la estancia irregular (por tanto, personas extranjeras en situación administrativa irregular) en España entra por los aeropuertos, y no es africana.

España tiene que ratificar la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, y cumplir las obligaciones que de ella dimanan.

Simon NONG

Consultor de Políticas migratorias y activistas de Derechos Humanos

Presidente de África Activa ONG